En 2022, en un pequeño rincón de Puerto Madryn, nació la primera pieza tangible de lo que hoy es Bolsa Red. No era solo un objeto: era la materialización de una idea, un manifiesto silencioso que hablaba de diseño, territorio y compromiso con el planeta.

La imagen que acompaña este artículo —capturada por el equipo de Pueblo Chico📸, grandes aliados en nuestros inicios— no es solo una foto. Es el testimonio visual de un momento fundacional: el instante en que nuestras manos dieron forma, por primera vez, a un prototipo hecho con materiales recuperados.

En esa etapa inicial, nuestro objetivo era claro: experimentar con el material, entender su carácter y descubrir cómo podía transformarse en un accesorio que combinara estética, funcionalidad y responsabilidad ambiental. Trabajamos entre bocetos, pruebas y muchas charlas de café, siempre con la certeza de que queríamos crear algo que nos representara y que tuviera un impacto positivo.

Mirando hacia atrás, ese primer prototipo encierra la esencia de lo que somos:

Diseñadoras que encontraron en la Patagonia un nuevo punto de partida.

Artesanas del reciclaje que buscan resignificar materiales de descarte.

Soñadoras con método, que convierten ideas en productos duraderos y con propósito.

Hoy, ese primer intento sigue siendo para nosotras un recordatorio de dónde venimos y por qué hacemos lo que hacemos. Y es también una invitación a quienes nos acompañan a descubrir que cada uno de nuestros accesorios guarda, en su trama, historias de transformación.